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Charla TED recomendada: “Tu vida online, tan permanente como un tatuaje”

En su charla “Tu vida online, tan permanente como un tatuaje”, el profesor Juan Enríquez expone, en poco más de cinco minutos, una realidad a la que nos enfrentamos todos los que a diario prendemos el computador, entramos a nuestro buscador de confianza y usamos las redes sociales: nuestra información personal queda impresa en ese espacio etéreo que conocemos como la Internet. Al hacerlo, sostiene el conferencista, nuestros datos quedarán flotando en ese vacío para siempre, incluso después de nuestra muerte. ¡Como si fuéramos inmortales! Las fotos vergonzosas, aquellas publicaciones que dejaron ver nuestras opiniones más radicales, esos momentos tristes que quisiéramos olvidar, quedarían por ahí, orbitando.  

Cabría preguntarse: ¿queremos ser eternamente famosos? ¿Qué hacer ante ello? ¡Pues ser cuidadosos! Y seguir, si se quiere, cinco consejos que Enríquez nos brinda, basado en la mitología griega y en la literatura universal:  

 

  1. Así como Sísifo, estamos condenados a empujar la piedra gigante de nuestra reputación. Por eso es bueno aligerar ese peso con el que tenemos que cargar, publicar con modestia, sin revelar nuestra vida íntima. 
  2. Con todos esos datos íntimos rondando por ahí, nuestro pasado puede seguir vigente, porque es rastreable en las redes sociales. Por lo tanto, Enríquez recomienda que no dirijamos la cabeza hacia el pasado de los que más queremos, como lo hizo Orfeo cuando bajó al Inframundo por su amada Eurídice, sino que vivamos el presente, mirando hacia adelante.  
  3. No distraerse con pequeñeces, como le pasó a Atalanta con las manzanas doradas de Hipómenes, es lo que el experto recomienda. En el mundo de la interconexión perdemos el tiempo publicando todos nuestros pequeños logros, esas diminutas manzanas doradas que maximizamos y de las que alardeamos, olvidando las metas más grandes, los verdaderos propósitos.   
  4. Y por último: Narciso. Publicar los restaurantes caros en los que comemos, la nueva ropa que compramos o los lugares que visitamos, sólo nos sirve para inflar nuestro ego. Así que Enríquez recomienda que no nos enamoremos de nosotros mismos, que dejemos de ver tanto nuestro ombligo y que empecemos a pensar más a las redes sociales como herramientas de comunicación y menos como pedestales o espejos en los que nos admiramos a diario. 
  5. A manera de reflexión, recogiendo el problema central de la charla, Enríquez evoca una cita del escritor argentino Jorge Luis Borges: “¿De qué otra forma se puede amenazar que no sea de muerte? Lo interesante, lo original, sería que alguien lo amenace a uno con la inmortalidad”.

 

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