Plataformas
Presencialidad a la virtualidad

De las clases presenciales a la educación virtual: mucho más que mirar la pantalla

Columna de opinión de Claudia Villafañe, directora de Innovación Educativa Digital.

Las necesidades de la sociedad actual han evolucionado a tal punto que los sistemas educativos deben replantearse la manera en la que vienen haciendo las cosas.

Es común escuchar que una educación de calidad es aquella que no solo responde a los valores internos definidos por la institución, sino que es la que responde a las características y rasgos de la sociedad en la cual se encuentra inmersa. En este sentido, analizaremos algunos rasgos de la sociedad de la información y del conocimiento y trataremos es de allí, acercarnos a los cambios que debe experimentar la educación en el presente y futuro cercano, lo que sin duda alguna implicará repensar los grandes paradigmas que la han sustentado.

La complejidad de los problemas que enfrentamos como sociedad, sumada a la cantidad y calidad de la información a la que hoy tienen acceso las personas, hacen que la educación no deba centrarse en la transmisión de contenidos o temas, sino principalmente en el desarrollo de la capacidad del estudiante de buscar, seleccionar, analizar dicha información y utilizarla para resolver problemas a lo largo de la vida.  Aquí, cobra sentido la tan trillada frase de “aprender a aprender” y es que de no lograr este cometido la educación perderá pertinencia y vigencia muy rápidamente en un mundo donde la complejidad y el cambio son la constante.

Este aspecto tiene asociados otros elementos de mayor calado:

  • Como entender que el conocimiento no proviene de una sola fuente, ya sea de la institución educativa o de los docentes.
  • Que la cátedra magistral es sólo una fuente de información.
  • Que las “clases”, más que centrarse en los contenidos de enseñanza (en los que el docente tiene la voz cantante), deberán transformarse rápidamente en espacios abiertos, flexibles, dinámicos, que exijan del estudiante mayor implicación, mayor autonomía y constante interlocución y retroalimentación.

El aprendizaje en este nuevo contexto consiste en la búsqueda y descubrimiento de conexiones entre nodos de información a partir de la interacción y colaboración con otros actores como los compañeros, el profesor, otros expertos, las empresas, la comunidad y los profesionales que aplican el conocimiento para atender necesidades concretas. 

Es en este contexto desde donde pensamos el modelo de formación de la educación virtual en el Externado, un modelo que destaca el lugar del estudiante como agente principal del proceso formativo: el profesor como guía, facilitador y orientador que problematiza y retroalimenta continuamente el proceso individual y grupal, que dinamiza el aprendizaje colaborativo y en red, que selecciona información de la más alta calidad y en variado formato, aprovechando la riqueza narrativa de los distintos medios. Además, es un profesor que diseña y gestiona, de forma estratégica y armónica, los ambientes sincrónicos y asincrónicos a partir de metodologías activas del aprendizaje.

El e-Learning, utilizado como sinónimo de la educación virtual, tal como ha sido concebido desde sus inicios y por tratarse de una modalidad que nace en y para la Sociedad del Conocimiento, se inclina principalmente por modelos más centrados en el aprendizaje que en la enseñanza y se orienta, según Stephenson y Sangrá en su libro Modelos pedagógicos y e-learning, por los principios de “flexibilidad, personalización, interacción y cooperación”.

Es este nuevo escenario por el que apuesta la incorporación de TIC en el Externado, un escenario que aprovecha el potencial de las tecnologías, pero especialmente la capacidad creativa de estudiantes y docentes para repensar lo educativo y superar con ello las barreras crecientes de espacio y tiempo, continuando así una formación a lo largo de la vida.

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