Transformación digital: la creación de recursos digitales como eje de la formación docente contemporánea
La transformación digital no es un horizonte lejano en la educación superior: es el presente que los docentes enfrentan cada vez que diseñan una actividad, redactan una consigna o graban un video para sus estudiantes. En este escenario, la pregunta que orienta la acción pedagógica contemporánea ya no es si integrar la tecnología al aula, sino cómo hacerlo con intención didáctica, rigor académico y sensibilidad hacia quien aprende.
El reto de la pertinencia: enseñar en un mercado saturado de aprendizaje
Uno de los puntos de partida es la constatación de un problema estructural que atraviesa las instituciones de educación superior a nivel global: la crisis de pertinencia frente a estudiantes que perciben el modelo tradicional como rígido y desconectado de sus realidades (Unesco, 2025). Como lo ha planteado Joseph E. Aoun (2017), las universidades deben evolucionar hacia modelos de educación modular y permanente, capaces de validar habilidades en tiempo real y de conectar el aula con el aprendizaje a lo largo de la vida.
Este contexto no es abstracto. Para responder a este problema, en América Latina, el crecimiento del e-learning continúa siendo sostenido, mientras que las credenciales digitales ganan legitimidad en el sector corporativo y gubernamental (Unesco, 2025). De hecho, según el Banco Interamericano de Desarrollo (2022), entre 2019 y 2022, la participación en cursos virtuales y certificaciones digitales en la región aumentó un 40%, y el 65% de las empresas encuestadas por el BID afirmaron considerar las credenciales digitales como un factor relevante para la contratación y promoción interna, esto supone un gran reto para la oferta académica, pero sobre todo para los profesores que ahora deben migrar hacia una mirada más amplia, acorde con la transformación que supone la era digital (Unesco, s.f.).
Frente a este panorama, las preguntas que surgen para el profesorado actual son claras: ¿Cómo puede la docencia adaptarse a este nuevo reto sin perder su esencia pedagógica? ¿Cómo impartir conocimientos con rigor académico pero alineado con las demandas presentes?
Para responder a estas preguntas hay dos estrategias de adaptación que deberían considerarse, la primera, es lo que Chevallard (1991) denominó el proceso transposición didáctica, es decir, la conversión del saber sabio (propio del campo disciplinar) en un saber enseñado, accesible y significativo para el aprendiz. En los entornos digitales, esta transformación adquiere una dimensión adicional: la escritura se convierte en la voz pedagógica del docente. Es a través de las palabras (en consignas, introducciones, retroalimentaciones y foros) que el profesor guía, acompaña y genera sentido en el aprendizaje. Sin embargo, la escritura académica y la escritura didáctica digital son lenguajes distintos que requieren competencias específicas, como la fragmentación de contenidos, el uso de storytelling, creación de guiones para vídeo, etc.
Por ello, la segunda estrategia le apunta a convertir el saber escrito, en recursos prácticos e intencionados. Si la transposición didáctica responde al qué y al cómo se escribe para enseñar, el Microlearning responde al cuánto y al cuándo. Esta estrategia, que ha ganado terreno en el diseño instruccional contemporáneo, propone estructurar el contenido en unidades breves, focalizadas y fácilmente consumibles, coherentes con los patrones de atención y los hábitos digitales de los aprendices actuales (Unesco, 2023).
El microlearning, no es simplemente contenido «corto»: es contenido estratégicamente fragmentado, por ejemplo, una cápsula de 3 minutos, actividad breve, microevaluación, para maximizar la retención y favorecer la transferencia del aprendizaje. Según Itahneman (2011), la mente humana opera con recursos cognitivos limitados y tiende a procesar mejor la información cuando se presenta en dosis manejables que no sobrecarguen el sistema de pensamiento reflexivo. En este sentido, diseñar con lógica de microlearning, implica tomar decisiones pedagógicas precisas sobre qué temas incluir, qué omitir y cómo secuenciar el contenido, para que cada pieza tenga valor en sí misma y, al mismo tiempo, forme parte de un itinerario mayor.
El docente como diseñador de experiencias digitales de aprendizaje
Lo que subyace a los ejes mencionados es una comprensión renovada del rol docente: el profesor contemporáneo no solo transmite conocimiento, sino que diseña experiencias de aprendizaje. Esta distinción, que puede parecer sutil, tiene implicaciones profundas para la forma en que se concibe la preparación pedagógica.
Diseñar una experiencia digital supone preguntarse por el estudiante antes de pensar en el contenido: ¿quién es?, ¿qué necesita aprender?, ¿en qué contexto lo hará?, ¿qué le generará motivación y qué le producirá frustración? Este pensamiento orientado al usuario (cercano al design thinking y al product managementpedagógico) fue justamente el enfoque del webinar: Innovar para transformar la docencia más allá del aula, que propuso el student journey map como herramienta para rastrear la experiencia del estudiante a lo largo de su trayectoria académica e identificar aquellos momentos clave donde los recursos digitales pueden marcar una diferencia significativa.
En este marco, la creación de recursos digitales para la educación (sean textos didácticos, microlecciones, videos, foros o insignias digitales) no es una tarea técnica accesoria, sino un acto pedagógico central. Requiere dominio disciplinar, sensibilidad comunicativa, comprensión de los principios del aprendizaje y conocimiento de los entornos digitales. Es, en síntesis, la competencia docente del siglo XXI.
Una invitación a seguir construyendo
La Ruta Docente Digital de la Dirección de lnnovación Educativa Digital (DirInnova) nació con la convicción que la innovación educativa no ocurre por decreto ni por adopción irreflexiva de tecnología, sino a través de procesos formativos sostenidos, colaborativos y fundamentados en evidencia. Cada mes, sus actividades buscan ofrecer al profesorado externadista no solo herramientas, sino perspectivas: maneras de ver la enseñanza que amplíen lo posible dentro y más allá del aula.
Si este recorrido resonó con las preguntas que los docentes se hacen en su práctica cotidiana, la invitación está abierta: próximamente estaremos abriendo los cursos virtuales “Transposición Didáctica” y “Microaprendizaje”, junto con webinars y talleres, en el marco de la Ruta Docente Digital, donde hemos diseñado espacios para acompañar ese proceso de transformación.
¡Porque enseñar bien en la era digital no es un destino, sino un camino que se construye con otros, paso a paso, recurso a recurso!
Referencias
Aoun, J. E. (2017). Robot-proof: Higher education in the age artificial intelligence. MIT Press.
Banco Interamericano de Desarrollo. (2022). El futuro del trabaio en América Latina y el Caribe. BID.
Chevallard, Y. (1991). La transposición didáctica: del saber sabio al saber enseñado. Aique. (Obra original publicada en 1985)
Foro Económico Mundial. (2023). Future of jobs report2023/2024. World Economic Forum. Itahneman, D. (2011). Thinking, fast and slow. Farrar, Straus and Giroux.
Unesco, IASELAC (2025). Estrategia Microcredenciales para América Latina y el Caribe. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000393794_spa.locale=en
Unesco, (s.f.). Aprendizaje digital y transformación de la educación. https://www.unesco.org/es/digital-education
Unesco, (2023). The benefits of a well-calibrated micro-learning ecosystem. https://www.unesco.org/en/articles/benefits-well-calibrated-micro-learning-ecosystem
