Plataformas

Del estudio de grabación al avatar digital: una nueva etapa para la videoclase

¿Cuántas horas invierte un equipo de producción en coordinar agendas, reservar estudio y regrabar una videoclase solo porque un dato cambió? Es una pregunta que en la Dirección de Innovación Educativa Digital (DirInnova) nos llevó a explorar una alternativa que ya está transformando la producción audiovisual educativa: los avatares digitales generados con inteligencia artificial.

Una alternativa ágil a la producción tradicional

Durante años, producir una videoclase ha exigido una alta inversión de tiempo: coordinar agendas docentes, reservar estudios, grabar y editar. El reto crece cuando los contenidos deben actualizarse con frecuencia, como suele ocurrir en la mayoría de los cursos virtuales.

Hoy, gracias a la IA, existen alternativas más ágiles. Una de ellas son los avatares digitales: personajes capaces de presentar contenidos con voz sintética y movimientos faciales generados automáticamente a partir de un guion. Plataformas como Synthesia, HeyGen o DeepBrain permiten producir un video en minutos, sin grabación tradicional (Cabero-Almenara et al., 2024).

Más que reemplazar al docente, estas herramientas se están convirtiendo en un apoyo para los equipos de producción y para las instituciones que buscan ampliar su capacidad de creación de contenidos digitales.

Así lo hacemos en DirInnova

En DirInnova hemos comenzado a explorar esta tecnología como parte de nuestros procesos de producción audiovisual, y la experiencia nos ha dejado una lección: la tecnología por sí sola no garantiza un buen resultado. El éxito sigue dependiendo de la calidad del guion, del diseño pedagógico y de las decisiones que toma el equipo de producción.

Nuestro proceso suele incluir tres momentos. Todo arranca con el conocimiento del docente: junto a él construimos un guion claro y conversacional, pensado para una voz sintética. Ahí cuidamos especialmente la puntuación y evitamos las frases largas.

Ya con el guion listo, entra la parte técnica: se selecciona el avatar, se configura la voz y se define el entorno gráfico, cuidando que la identidad visual sea coherente con el curso, igual que en una videoclase tradicional.

Por último, llega la edición e integración. Aunque el video se genera automáticamente, solemos enriquecerlo con gráficos, palabras clave y animaciones que refuercen los conceptos, antes de integrarlo a la plataforma virtual junto con las demás actividades de aprendizaje.

Conozca un ejemplo de este tipo de producciones para la inauguración del evento e-Learning Externado en su sexta edición:

¿Vale la pena? Ventajas y límites

Desde la producción, los beneficios son tangibles: se reducen los tiempos de grabación, disminuye la dependencia de las agendas docentes, se facilita la actualización de contenidos y es posible generar versiones en distintos idiomas o voces, lo que la convierte en una alternativa viable para proyectos de alto volumen.

Pero no todo se resuelve con IA. Los avatares aún tienen límites en espontaneidad, improvisación y expresión emocional frente a la cámara, y cuando los videos son largos o visualmente estáticos, los estudiantes perciben cierta artificialidad.

Por eso recomendamos guiones breves y conversacionales, combinar el avatar con recursos gráficos, evitar videos extensos y, sobre todo, mantener la supervisión académica del docente durante todo el proceso. En este caso de producción audiovisual puede verse cómo se integran estos cuidados en la práctica.

La supervisión no es un formalismo, es ética

El avatar cambia el canal, no la responsabilidad: quien firma el contenido sigue siendo el docente. Esto no es un matiz legal, es el punto central de todo el proceso. Un avatar puede tener la voz más natural del mercado y aun así reproducir un error conceptual, una fuente mal citada o un dato desactualizado, porque su trabajo es presentar el guion, no validarlo. Por eso informar de manera transparente cuándo se usa IA, respetar los derechos de autor y garantizar la calidad académica de la información son condiciones para generar confianza en estos entornos (Miao & Holmes, 2023).

Reflexión final

Los avatares de IA están cambiando cómo producimos contenidos educativos, pero el valor pedagógico sigue estando en las personas: en los docentes que aportan el conocimiento, en los equipos que diseñan la experiencia de aprendizaje y en cada decisión tomada durante la producción.

La tecnología puede acelerar la producción; lo que no puede automatizar es el criterio pedagógico que la hace valiosa. Esa sigue siendo tarea nuestra.

Si su curso tiene contenidos que se desactualizan con frecuencia, vale la pena conversarlo con DirInnova.

Referencias

Cabero-Almenara, J., Barroso-Osuna, J., & Palacios-Rodríguez, A. (2024). El doblaje automático de vídeos educativos universitarios mediante inteligencia artificial con HeyGen. RIED. Revista Iberoamericana de Educación a Distancia. https://www.researchgate.net/publication/382440486

Miao, F., & Holmes, W. (2023). Guidance for generative AI in education and research. UNESCO. https://doi.org/10.54675/EWZM9535

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